Es la mención que recibió la optómetra Sabrina Lara, docente de la Licenciatura en Óptica y Contactología del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), otorgada por la International Association of Contact Lens Educators (IACLE).
La distinción reconoce a profesionales de América del Norte, Centroamérica y Sudamérica que se destacan por su «excelencia en la formación académica, su contribución al desarrollo de la contactología y su compromiso con la educación en el campo de la salud visual».
El reconocimiento fue entregado en el marco de OPTOM 2026, evento internacional de referencia para la optometría y la contactología, realizado del 9 al 11 de abril en Madrid, España, y que convoca a especialistas, docentes e investigadores de todo el mundo.
Tras recibir la distinción, Lara expresó: “Recibo este reconocimiento con enorme emoción y gratitud. Es también un reconocimiento al trabajo colectivo y al compromiso con la formación de profesionales en salud visual. A mi querida UNVM, le envío un enorme cariño y agradecimiento por brindarme un espacio donde seguir construyendo conocimiento”.

Resulta relevante mencionar que Sabrina se desempeña como docente de la UNVM desde hace años, afectada precisamente a espacios curriculares vinculados a la contactología, inicialmente en lo que fue la Licenciatura en Óptica Oftálmica y actualmente en la Licenciatura en Óptica y Contactología que se desarrolla con modalidad a distancia con encuentros prácticos presenciales.
Las investigadoras de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Paula Isaac y María Laura Breser, dieron un paso poco habitual en el mundo científico: transformar años de investigación en una startup de base biotecnológica.
Ambas científicas fueron seleccionadas para participar del programa de incubación de GridX, una aceleradora internacional que identifica desarrollos científicos de alto potencial y acompaña a sus equipos para convertirlos en empresas tecnológicas capaces de competir a nivel global. A partir de esta convocatoria nació Resistia, el emprendimiento que hoy cofundan y que tiene base en la UNVM.
Según relataron desde el equipo, la iniciativa surgió luego de tomar dimensión de lo avanzadas que estaban sus investigaciones y de que podían transformarse en una solución concreta. “Siempre pensábamos que estábamos lejos de transferir la tecnología, hasta que nos dimos cuenta de que en realidad no faltaba tanto. Estábamos mucho más cerca de lo que creíamos”, explicó.
El proyecto se origina en una línea de trabajo que está orientada a desarrollar alternativas terapéuticas para tratar infecciones bacterianas, evitando el sobre uso de antibióticos y tiene su origen en el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB), dependiente del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas y Conicet.
En particular, estas investigaciones iniciales estuvieron vinculadas a la mastitis bovina, una de las enfermedades más frecuentes en los tambos y que genera importantes pérdidas productivas en la industria lechera. A partir de sus conocimientos, las investigadoras comenzaron a analizar nuevas estrategias basadas en compuestos naturales capaces de enfrentar a los microorganismos de manera diferente a los tratamientos tradicionales.
Concretamente la tecnología que impulsa Resistia busca actuar sobre los biofilms bacterianos, que son estructuras que forman ciertas bacterias y que funcionan como una barrera protectora frente a los antibióticos, dificultando los tratamientos convencionales en humanos.
La propuesta consiste en desarrollar soluciones biológicas capaces de romper esas estructuras protectoras y combinar esa estrategia con compuestos antimicrobianos, permitiendo así combatir de forma más eficaz distintos tipos de infecciones.
Es precisamente durante el proceso de incubación que el equipo consiguió orientar este desarrollo a atender una problemática global como lo es la resistencia antimicrobiana, considerada una de las mayores amenazas para la salud humana a nivel mundial.
“Encontrar alternativas para reducir el uso de antibióticos es clave también para evitar el desarrollo de bacterias resistentes”, explicó la investigadora.
Resulta relevante mencionar que la aceleradora GridX es presidida por quien fue el director de YPF, Miguel Galuccio y desde su creación, impulsa proyectos biotecnológicos con impacto social y ambiental positivo, aportando financiamiento, asesoramiento y vinculación con inversores internacionales. Además, este proceso de incubación también permitió sumar al equipo a un socio especializado en gestión empresarial, integrando perfiles científicos y de negocios para consolidar la estrategia de desarrollo de la startup.
En este camino, a través de un convenio de cooperación la Universidad Nacional de Villa María acompaña la iniciativa permitiendo que el proyecto continúe desarrollándose en sus laboratorios y utilizando el equipamiento científico disponible. De esta manera, Resistia se consolida como la primera empresa de base tecnológica con sede en una Universidad del interior cordobés y desde ahora, el equipo avanza en el desarrollo de esta tecnología con el objetivo de generar soluciones innovadoras que puedan aplicarse concretamente en salud humana.
“Cuando empezamos a trabajar en los laboratorios del IMITAB siempre soñamos con que nuestras investigaciones pudieran tener una transferencia directa, que lo que nace en un tubo de ensayo llegue a convertirse en una solución concreta que mejore la calidad de vida de las personas o impacte en los procesos productivos. Este paso nos demuestra que ese sueño empieza a hacerse realidad», destacó la decana de Básicas Carolina Morgante.
La Universidad Nacional de Villa María (UNVM) incorporó recientemente un liofilizador modelo AL-30M, marca TUKSON, un equipamiento estratégico que permitirá avanzar en el desarrollo de leche de burra en polvo, abriendo nuevas posibilidades para la investigación, la transferencia tecnológica y la vinculación con el sector productivo.
El equipamiento fue adquirido mediante un convenio público-privado en el marco del FONARSEC, celebrado entre la UNVM y la empresa Card Solutions S.A.S., y asignado al Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Básicas y Aplicadas. La incorporación de esta tecnología representa un paso clave para el fortalecimiento de las capacidades científico-tecnológicas de la Universidad y su proyección hacia desarrollos con impacto regional y nacional.
La liofilización es un proceso que permite obtener leche en polvo manteniendo sus propiedades nutricionales, a la vez que posibilita una conservación prolongada sin necesidad de refrigeración, reduciendo de manera significativa los costos logísticos y de almacenamiento. Esta característica resulta central para facilitar la comercialización y la expansión hacia mercados internacionales, donde la estabilidad del producto es un requisito fundamental.
Además, esta tecnología también permite optimizar el aprovechamiento de diversos subproductos, transformándolos en ingredientes funcionales de alto valor agregado destinados a las industrias alimentaria, farmacéutica y de suplementos nutricionales. De este modo, el proceso no solo aumenta la variedad de productos posibles, sino que también genera nuevas fuentes de ingresos y contribuye a la sostenibilidad del sistema productivo, mediante la valorización integral de una misma materia prima.
Desde la UNVM destacaron que la incorporación del liofilizador se circunscribe en una política institucional orientada a promover la innovación, la transferencia de conocimiento y la articulación con el sector privado, fortaleciendo el rol de la universidad pública como actor clave en el desarrollo científico-tecnológico. En ese sentido, es importante destacar que en la planta, además de la producción, docentes investigadores del Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB – Conicet) llevan adelante tareas de investigación.
Resulta relevante también mencionar que el espacio cuenta con otras tecnologías incorporadas previamente gracias a la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) que donó distintos elementos que fueron en el marco del programa Ciencia y Tecnología contra el Hambre del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. Esta articulación fue gestionada a través del doctor Luis Losinno, integrante del proyecto, y permitió sumar infraestructura clave para el procesamiento y control de calidad.
Entre esos equipos cedidos se enumeran heladeras de distintas capacidades y marcas, una máquina envasadora para botellas de un litro, una pasteurizadora de leche tipo batch de 100 litros, un intercambiador de calor, dos equipos esterilizadores UV, un detector de índice refractivo marca y un peachímetro de mesa multiparamétrico, todos ya instalados en la Planta Industrial de Alimentos «Ingeniero Carlos Berra».
En este marco, desde el equipo de trabajo agradecieron especialmente a Card Solutions S.A.S. por la confianza depositada en la UNVM, así como a las y los consejeros del Instituto de Básicas, cuyo acompañamiento y compromiso hicieron posible la concreción de este convenio de articulación público-privada, considerado estratégico para el desarrollo de nuevas líneas de investigación y producción.
«Con esta incorporación, seguiremos avanzado en generar conocimiento aplicado que sea capaz de aportar soluciones innovadoras y sustentables a los desafíos productivos actuales y fortaleciendo a su vez el vínculo entre ciencia, universidad y territorio», destacó el secretario de Vinculación de Básicas, Emiliano Badín.
En la mañana de este jueves 12 de marzo el Consejo Directivo del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la UNVM aprobó, a solicitud de la decana Carolina Morgante, la incorporación del doctor Emiliano Badín como titular de la Secretaría de Vinculación. El cargo había sido ocupado hasta 2024 por el ingeniero Carlos Berra y desde su fallecimiento no se había designado un nuevo responsable.
¿Quién es Emiliano Badín?
Emiliano nació y vivió en la ciudad de Leones hasta que terminó el secundario, momento en el cual decidió ir en búsqueda de su título universitario. Con ese objetivo en claro, y un marcado interés por el área de los alimentos, Badín se radicó en Villa María viviendo los primeros años en las residencias de la organización «Cáritas», que le brindó una gran oportunidad para comenzar su camino universitario y a partir de lo cual pudo ingresar a la carrera Ingeniería en Tecnología de Alimentos de la propia UNVM.
Durante sus estudios demostró gran capacidad en lo que respecta a la investigación científica y la docencia universitaria, permitiéndole participar de distintos proyectos. Al obtener la titulación de grado Badin comenzó a trabajar en el asesoramiento de pequeñas producciones de alimentos, mientras daba sus primeros pasos en una industria láctea local. A su vez, con un marcado perfil académico comenzó a participar como docente adscripto en distintos espacios curriculares. En simultáneo a esto también dictó clases como docente titular en el nivel medio.
Durante esa etapa, entre docencia, asesoramiento y en una búsqueda permanente de innovación en el área de los alimentos, postuló y accedió a una beca de Conicet para realizar su doctorado en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba, con lugar de trabajo en el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB) y bajo la dirección del doctor Alejandro Lespinard.
Una vez alcanzado este título de posgrado Emiliano eligió seguir formándose y, gracias a los aportes científicos hechos durante su doctorado, pudo acceder a otra beca del mismo organismo de ciencia y técnica nacional para realizar un posdoctorado, también enfocado en la búsqueda de nuevas estrategias de conservación de alimentos y tecnologías emergentes. A pesar de todo esto, y a raíz de la crisis presupuestaria y salarial que atraviesa el sistema, Badín se vio en la necesidad de optar por otras alternativas laborales y profesionales y fue así que sin interrumpir su labor docente en la UNVM como profesor Adjunto, transitó un recorrido laboral por una empresa local, realizando ventas y asesoramiento técnico a industrias del sector lácteo.
En lo que respecta a docencia, como se ha mencionado, el doctor en Ingeniería es profesor Adjunto del Instituto de Básicas y actualmente imparte clases materias de la Tecnicatura Universitaria en Bromatología y la Ingeniería en Alimentos.

La decana, Carolina Morgante, junto a su equipo de gestión completo
El proyecto ‘Detección temprana de los signos de estrés calórico en vacas lecheras mediante tecnologías de precisión’, dirigido por Georgina Frossasco, fue seleccionado en la Convocatoria PEIDI 2025 de la Universidad Nacional de Villa María por su fuerte impronta de vinculación y su aporte concreto al sector productivo.
La iniciativa tiene como organización adoptante al INTA EEA Rafaela y articula acciones además con la empresa Villa Nueva SA, generando un esquema de trabajo conjunto entre universidad, sistema científico-tecnológico y sector privado, con el objetivo de abordar una problemática clave en el sector lechero: el impacto del estrés térmico en vacas de alta producción.
Anticiparse a la caída en la producción
El estrés calórico es uno de los factores que más incide en la baja del rendimiento, los problemas reproductivos y las alteraciones sanitarias en los tambos. Tradicionalmente, el riesgo se evalúa a partir del Índice de Temperatura y Humedad (ITH), que combina variables ambientales para estimar cuándo el animal entra en estrés. Sin embargo, investigaciones recientes y experiencias a campo muestran que vacas que producen más de 30 o 35 litros diarios pueden comenzar a sufrir efectos antes de alcanzar los valores críticos establecidos por ese índice.
En ese punto es que se enfoca este proyecto: detectar cambios fisiológicos y comportamentales previos al estrés severo, para que el productor pueda actuar antes de que la producción caiga de manera significativa.
Integrar datos para generar alertas
La propuesta se basa en el uso de sensores individuales —que actualmente vienen incorporados en collares o dispositivos portátiles similares— los cuales registran, hora por hora, información sobre tiempo de rumia, tiempo de alimentación, jadeo, actividad y posición del animal.
Estas tecnologías, cada vez más presentes en tambos de mediana escala, suelen utilizarse para detección de celo o identificación temprana de enfermedades, pero según comentan desde el equipo de trabajo, estos dispositivos también generan mucha más información capaz de optimizar al máximo la producción.
En este sentido, el aporte del proyecto radica en integrar esos datos con los registros individuales de producción de leche, junto a indicadores ambientales y otras variables, para desarrollar un sistema de alerta temprana.
«El objetivo es construir un modelo que permita correlacionar variaciones en la rumia, la alimentación y la actividad térmica con posibles caídas en la producción», comenta Frossasco y añade: «De este modo, el productor podría recibir una señal anticipada —basada en sus propios datos— que indique que las vacas están comenzando a sufrir estrés térmico y que, de no mediar intervención, la producción disminuirá en determinado porcentaje».
Más eficiencia y bienestar animal
«En un contexto de ajustada rentabilidad, mejorar la eficiencia productiva es fundamental. Detectar tempranamente el estrés calórico permite implementar medidas de manejo, como ajustes en ventilación, aspersión o cambios en los horarios de alimentación, antes de que el impacto sea mayor», resaltó la directora de la propuesta y sumó: «Además de buscar un beneficio económico, también estamos promoviendo un mayor bienestar animal, ya que un mejor confort térmico no solo favorece la producción de leche, sino que reduce problemas sanitarios y reproductivos y puede contribuir a extender la vida útil de las vacas en el sistema».

Vinculación y trabajo multidisciplinario
La selección en la convocatoria PEIDI, impulsada entre el Instituto de Investigación y el Instituto de Extensión de la UNVM, destaca el carácter aplicado y articulado de la propuesta. El proyecto integra la labor de docentes de Agronomía y Medicina Veterinaria, estudiantes avanzadas que participan como becarias y especialistas vinculados a espacios de posgrado.
La participación del INTA EEA Rafaela como adoptante asegura el anclaje territorial y la transferencia de resultados, mientras que la articulación con Villa Nueva Sociedad Anónima facilita el acceso a la información que suministra la tecnología de sensores utilizada en los establecimientos.
Perfil de la docente:
Georgina Frossasco es Ingeniera Agrónoma por la UNVM, tiene un Máster en Producción Animal e imparte clases en distintos espacios curriculares de la carrera de Agronomía. Ha dirigido trabajos finales de grado e integrado un gran número de proyectos científicos/académicos propios del área. Además, recientemente fue designada como directora de la Especialización en Nutrición y Alimentación de Bovinos, de dictado conjunto entre Básicas y el Instituto de Formación e Investigación en Nutrición Animal (IFINA), y también se desempeña profesionalmente en el INTA.
Durante el proceso de inscripciones para el ciclo lectivo 2026, Medicina Veterinaria y Agronomía se posicionaron como las carreras con mayor cantidad de aspirantes de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), dando cuenta del interés sostenido de la región por formaciones vinculadas al sector agroproductivo y a la salud animal.
En este sentido, Medicina Veterinaria continúa siendo la carrera de grado, y de dictado completo, más masiva en el conjunto de la Universidad, sumando este año poco más de 230 personas matriculadas en el Curso de Ingreso. La propuesta, que se dicta en la sede Villa del Rosario, sostiene una alta demanda y un reconocimiento consolidado en la región, con casi 19 años de trayectoria y una formación orientada a la salud animal, la producción, la salud pública y otras áreas afines, articulando docencia, investigación y extensión.
Por su parte, al inicio de este ciclo lectivo, Agronomía se destacó particularmente ya que por primera vez fue la carrera más elegida en la sede Villa María, acumulando más de 200 aspirantes. Según comentan desde el equipo de gestión, esto refleja el perfil profesional atractivo que ofrece esta propuesta para el entorno productivo de la zona y cómo la UNVM ha logrado captar esa necesidad ofreciendo un proyecto académico de calidad.
En relación con este punto, la decana del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas, Carolina Morgante, destacó que “estamos empezando a ver los resultados de una decisión política que la Universidad tomó hace exactamente diez años, cuando se impulsó la creación de la carrera de Agronomía completa en la UNVM, entendiendo que se trata de una formación clave para una región con fuerte impronta agroproductiva”.
Cabe rememorar que en marzo de 2016, mediante resolución del Consejo Superior, se aprobó el proyecto que permitió la puesta en marcha de la carrera completa en la UNVM, marcando un antes y un después para la ciudad y la región, ya que meses después iniciaría la primera cohorte de Agronomía completa en el ámbito de la universidad pública.
“En un contexto económico y presupuestario crítico para el sistema universitario, sostener y fortalecer carreras estratégicas como Agronomía y Medicina Veterinaria es una prioridad para nuestra gestión”, subrayó Morgante, y agregó que “la demanda que hoy vemos en las inscripciones confirma que la sociedad reconoce el valor de estas formaciones y la necesidad de contar con profesionales altamente capacitados, aunque ello no condice con la situación presupuestaria actual”.

Según explicó la decana, uno de los mayores desafíos del último tiempo estuvo vinculado al sostenimiento del recurso humano, el mantenimiento y la actualización de equipamiento, así como a la inversión en investigación.
“Es una situación compleja porque, lamentablemente, hemos perdido docentes y nodocentes con formación en temáticas específicas que hacen a la calidad de nuestras carreras. Se trata de personas con una gran trayectoria académica, con titulaciones de posgrado y, en muchos casos, integrantes de proyectos de investigación clave para el sector”, relató. Y añadió: “La actividad educativa exige una actualización permanente y hoy el deterioro salarial empuja a muchos profesionales a tener dos o incluso tres trabajos, lo que dificulta sostener ese proceso de formación continua”.
La decana también se refirió a las implicancias presupuestarias que conlleva el sostenimiento de este tipo de propuestas académicas: “Agronomía, al igual que Medicina Veterinaria, son carreras con una fuerte carga práctica y eso implica una inversión constante. Contamos con un campo experimental de gran extensión, un Hospital Escuela, maquinaria, vehículos para salidas a campo, además de requerir insumos de laboratorio, tratamiento de residuos, mantenimiento del equipamiento y herramientas para el trabajo territorial, entre otros aspectos que forman parte de la dinámica cotidiana de la carrera”.
En ese sentido, Morgante destacó que “toda decisión política cobra sentido cuando esta inversión se completa con aulas llenas de estudiantes. Este año, Agronomía pasó a ser la carrera más elegida de la UNVM en la sede Villa María, mientras que Medicina Veterinaria ocupa desde hace años el primer lugar en el conjunto de la Universidad, lo que incluso derivó en la consolidación de un campus propio”.
“Desde el Instituto realizamos todas las gestiones que están a nuestro alcance para fortalecer las carreras y, al mismo tiempo, los números de inscripción muestran que existe un marcado interés por estudiar. Sin embargo, este proceso se vuelve cada vez más complejo sin una política de Estado que acompañe”, advirtió.
Resulta relevante señalar que la alta elección de Agronomía se inscribe en un escenario nacional atravesado por la escasez de profesionales en el área, una problemática advertida por distintos referentes del sistema universitario y del sector productivo. “En regiones como el centro del país, donde la actividad agropecuaria cumple un rol central, la formación de ingenieras e ingenieros agrónomos es indispensable para acompañar procesos de innovación, sostenibilidad, agregado de valor y cuidado de los recursos naturales”, sostuvo Morgante.
El Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas también dicta las carreras de Ingeniería en Alimentos, Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables, Diseño Industrial, Tecnicatura Universitaria en Bromatología y Licenciatura en Óptica y Contactología -que en todos los casos mantuvieron o aumentaron su matrícula en relación a 2025-, además de posgrados orientados a los agroalimentos y a la producción bovina.
“No se puede pensar el desarrollo del país sin profesionales formados para intervenir en sistemas productivos cada vez más complejos. Desde la universidad pública tenemos la responsabilidad de garantizar esa formación, con calidad académica, compromiso social y anclaje territorial”, concluyó la decana.
El docente de la Ingeniería en Alimentos, Alejandro Lespinard, fue promovido dentro del escalafón del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), donde alcanzó la categoría de Investigador Independiente.
En una resolución emitida por el Conicet este lunes 9 de febrero, el docente e investigador del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) Alejandro Lespinard, fue promovido de la categoría ‘Adjunto’ a ‘Independiente’ en el marco de su carrera dentro del mencionado organismo nacional de ciencia y técnica.
Desde hace tiempo, Alejandro desempeña su rol docente en la Ingeniería en Alimentos impartiendo clases en distintos espacios curriculares vinculados a su área de expertise.
Lespinard es oriundo de la provincia de Santa Fe, cursó su licenciatura en Biotecnología en la Universidad Nacional del Litoral y posteriormente se doctoró en Ciencias Exactas por la Universidad Nacional de la Plata. Actualmente está radicado en Villa María y forma parte de una línea de investigación centrada en la evaluación, diseño y optimización de procesos de procesamiento y conservación de alimentos para la industria láctea de la región.
Resulta relevante destacar que su desempeño como Investigador se lleva a cabo de manera colaborativa entre el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB) de la UNVM y el Centro Científico Tecnológico Conicet Córdoba.
A partir de esta promoción, continuará su labor en este mismo sentido, fortaleciendo su autonomía y proyección dentro del sistema científico nacional.
Carrera científica del Conicet
Tal como lo establecen los estándares de trabajo dentro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, el ingreso a carrera se produce una vez que las y los investigadores han completado su formación de doctorado y posdoctorado, en el marco de una beca otorgada por el mismo organismo.
Finalizada esa etapa, quienes estén interesados en seguir avanzando dentro del Conicet, serán evaluados ponderando sus antecedentes en relación a la producción científica y tecnológica, participaciones en congresos, docencia y formación de recursos, entre otras variables vinculadas a su desempeño.
A partir de ese análisis, obtienen un puntaje que determina o no su ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CIC) como ‘investigador asistente’, que es la categoría inicial, o una categoría mayor en función de los antecedentes acreditados. Luego, conforme a la reglamentación vigente, pueden ir presentándose a las convocatorias para promocionar de categoría hasta llegar a la de ‘Investigador Superior’, el nivel más alto dentro del escalafón del organismo.
Desde la Secretaría Académica del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) informan que se encuentran habilitados los plazos para realizar distintas gestiones. La documentación pertinente para cada caso pueden encontrarla en sus respectivas secciones dentro de ‘Comunidad universitaria’. A su vez, desde este año todos los trámites podrán gestionarse entregando la documentación vía correo electrónico.
- Adscripciones: para espacios curriculares anuales y del primer cuatrimestre – Hasta el 20 de marzo
– Villa María: academica@icba.unvm.edu.ar
– Villa del Rosario: sedeveterinaria@unvm.edu.ar
– San Francisco: dindustrial@unvm.edu.ar
- Ayudantías (Ad-Honorem): para espacios curriculares anuales y del primer cuatrimestre – Hasta el 31 de marzo
– Villa María: gribero@unvm.edu.ar
– Villa del Rosario: bibliotecavdr@unvm.edu.ar
– San Francisco: dindustrial@unvm.edu.ar
- Permisos estudiantiles: hasta el 13 de abril . Para gestionar este permiso es requisito estar inscripto/a en las materias a cursar: academica@icba.unvm.edu.ar
- Solicitud de equivalencias: para espacios curriculares anuales y del primer cuatrimestre hasta el 13 de abril y para espacios del segundo cuatrimestre entre el 1 de junio y el 15 de agosto. Consultas a academica@icba.unvm.edu.ar , consignando en el asunto a qué carrera pertenece.
En la última convocatoria a becas doctorales impulsada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), una de las profesionales que quedó en el orden de mérito escogió al Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María como lugar de trabajo.
Se trata de la bióloga Julieta Cettra Zarate, quien desarrollará su proyecto en el ámbito del Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB).
Año tras año, el Conicet impulsa esta convocatoria destinada a profesionales que desean continuar su formación de posgrado inmersos en la investigación. El programa contempla un acompañamiento durante cinco años para que las y los becarios puedan dedicarse de forma plena a la producción científica, en paralelo al cursado del doctorado correspondiente.
Resulta relevante destacar que si bien Julieta fue la única en quedar seleccionada, fueron 5 los aspirantes que aplicaron para ingresar al IMITAB con diversas líneas temáticas.
Tema de trabajo:
- «Estrategia inmunomoduladora y antimicrobiana basada en metabolitos de vitamina D: del diseño de sistemas de vehiculización a su validación in vivo en diarrea neonatal bovina». Dirigida por Luciana Paola Bohl y Carina Porporatto.










