El proyecto ‘Detección temprana de los signos de estrés calórico en vacas lecheras mediante tecnologías de precisión’, dirigido por Georgina Frossasco, fue seleccionado en la Convocatoria PEIDI 2025 de la Universidad Nacional de Villa María por su fuerte impronta de vinculación y su aporte concreto al sector productivo.
La iniciativa tiene como organización adoptante al INTA EEA Rafaela y articula acciones además con la empresa Villa Nueva SA, generando un esquema de trabajo conjunto entre universidad, sistema científico-tecnológico y sector privado, con el objetivo de abordar una problemática clave en el sector lechero: el impacto del estrés térmico en vacas de alta producción.
Anticiparse a la caída en la producción
El estrés calórico es uno de los factores que más incide en la baja del rendimiento, los problemas reproductivos y las alteraciones sanitarias en los tambos. Tradicionalmente, el riesgo se evalúa a partir del Índice de Temperatura y Humedad (ITH), que combina variables ambientales para estimar cuándo el animal entra en estrés. Sin embargo, investigaciones recientes y experiencias a campo muestran que vacas que producen más de 30 o 35 litros diarios pueden comenzar a sufrir efectos antes de alcanzar los valores críticos establecidos por ese índice.
En ese punto es que se enfoca este proyecto: detectar cambios fisiológicos y comportamentales previos al estrés severo, para que el productor pueda actuar antes de que la producción caiga de manera significativa.
Integrar datos para generar alertas
La propuesta se basa en el uso de sensores individuales —que actualmente vienen incorporados en collares o dispositivos portátiles similares— los cuales registran, hora por hora, información sobre tiempo de rumia, tiempo de alimentación, jadeo, actividad y posición del animal.
Estas tecnologías, cada vez más presentes en tambos de mediana escala, suelen utilizarse para detección de celo o identificación temprana de enfermedades, pero según comentan desde el equipo de trabajo, estos dispositivos también generan mucha más información capaz de optimizar al máximo la producción.
En este sentido, el aporte del proyecto radica en integrar esos datos con los registros individuales de producción de leche, junto a indicadores ambientales y otras variables, para desarrollar un sistema de alerta temprana.
«El objetivo es construir un modelo que permita correlacionar variaciones en la rumia, la alimentación y la actividad térmica con posibles caídas en la producción», comenta Frossasco y añade: «De este modo, el productor podría recibir una señal anticipada —basada en sus propios datos— que indique que las vacas están comenzando a sufrir estrés térmico y que, de no mediar intervención, la producción disminuirá en determinado porcentaje».
Más eficiencia y bienestar animal
«En un contexto de ajustada rentabilidad, mejorar la eficiencia productiva es fundamental. Detectar tempranamente el estrés calórico permite implementar medidas de manejo, como ajustes en ventilación, aspersión o cambios en los horarios de alimentación, antes de que el impacto sea mayor», resaltó la directora de la propuesta y sumó: «Además de buscar un beneficio económico, también estamos promoviendo un mayor bienestar animal, ya que un mejor confort térmico no solo favorece la producción de leche, sino que reduce problemas sanitarios y reproductivos y puede contribuir a extender la vida útil de las vacas en el sistema».

Vinculación y trabajo multidisciplinario
La selección en la convocatoria PEIDI, impulsada entre el Instituto de Investigación y el Instituto de Extensión de la UNVM, destaca el carácter aplicado y articulado de la propuesta. El proyecto integra la labor de docentes de Agronomía y Medicina Veterinaria, estudiantes avanzadas que participan como becarias y especialistas vinculados a espacios de posgrado.
La participación del INTA EEA Rafaela como adoptante asegura el anclaje territorial y la transferencia de resultados, mientras que la articulación con Villa Nueva Sociedad Anónima facilita el acceso a la información que suministra la tecnología de sensores utilizada en los establecimientos.
Perfil de la docente:
Georgina Frossasco es Ingeniera Agrónoma por la UNVM, tiene un Máster en Producción Animal e imparte clases en distintos espacios curriculares de la carrera de Agronomía. Ha dirigido trabajos finales de grado e integrado un gran número de proyectos científicos/académicos propios del área. Además, recientemente fue designada como directora de la Especialización en Nutrición y Alimentación de Bovinos, de dictado conjunto entre Básicas y el Instituto de Formación e Investigación en Nutrición Animal (IFINA), y también se desempeña profesionalmente en el INTA.


