El Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) celebró a las primeras egresadas de la Tecnicatura Universitaria en Zootecnia, título intermedio que se otorga en el marco de la carrera de Medicina Veterinaria.

Recientemente Giuliana Ferranti Quinteros y Lara Bulgarelli Maqueda se consagraron como las primeras estudiantes en alcanzar el título de técnicas universitarias en zootecnia tras finalizar exitosamente los primeros tres años de cursado de Medicina Veterinaria en la sede de Villa del Rosario.

 “Este es un hecho muy significativo para nuestra comunidad académica porque refleja el impacto concreto de una decisión institucional pensada para ampliar oportunidades y fortalecer las trayectorias estudiantiles”, destacó la decana de Básicas, Carolina Morgante, y añadió: “La incorporación de esta titulación intermedia permite reconocer etapas formativas fundamentales y certificar competencias reales para una inserción laboral más temprana, garantizando una formación integral para nuestras y nuestros futuros profesionales”

Es importante recordar que esta Tecnicatura Universitaria precisamente forma parte del nuevo plan de estudios de Medicina Veterinaria, implementado en 2023 como la primera actualización curricular de la carrera desde su creación en 2007. Esta reforma, además de la novedosa titulación intermedia, incorporó contenidos vinculados a los nuevos estándares de la profesión, como el enfoque de “Una Salud”, el bienestar animal y nuevas herramientas orientadas a responder a las transformaciones del campo laboral veterinario.

Según destacaron, el objetivo de esta titulación es brindar a las y los estudiantes una acreditación técnica que favorezca una inserción más temprana en el ámbito laboral, especialmente en áreas vinculadas a la producción animal, el manejo de sistemas pecuarios, la nutrición, la reproducción y el bienestar animal.

A su vez, desde la comisión del plan de estudios también señalaron que la Tecnicatura Universitaria en Zootecnia constituye una propuesta única en la región, pensada para fortalecer la formación profesional y acompañar las demandas del sector socioproductivo

Un equipo de investigación del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) avanza en el desarrollo de una tecnología destinada a reducir la presencia de atrazina en suelos agrícolas mediante el uso de biocarbones. La iniciativa, que utiliza residuos agroindustriales como materia prima, es liderada por la doctora Noelia Urseler y cuenta con la participación de estudiantes y docentes de la carrera de Agronomía, además del acompañamiento de la empresa BioA S.A.

Según destacaron, esta propuesta permite combinar dos herramientas biotecnológicas, el uso de microorganismos ambientales y el aprovechamiento de residuos de la producción regional.

«A partir del rastrojo de trigo, cáscara de girasol y cáscara de maní, desde el equipo producimos biocarbones mediante un proceso de pirólisis -que es una transformación térmica en ausencia de oxígeno- generando materiales que se caracterizan estructuralmente por tener una alta porosidad y capacidad de absorción», detalló Urseler y añadió: «Sobre ese biocarbón luego inmovilizamos un microorganismo, que fue previamente aislado por el propio grupo de investigación, y que posee propiedades capaces de degradar atrazina. De esta manera, la tecnología propone un doble mecanismo de acción: el biocarbón absorbe el herbicida que luego será degradado por la bacteria».

“Podríamos decir que el microorganismo actúa como el ‘medicamento’ y el biocarbón como el vehículo. Pero, además, el propio biocarbón también ayuda a retener el contaminante”, explicó la ingeniera agrónoma y doctora en Ciencias.

La investigación tiene sus antecedentes en años de trabajo previo que viene realizando el grupo y el cual ya había reportado la presencia de atrazina en distintas matrices ambientales, incluyendo principalmente aguas superficiales y subterráneas. A partir de esa trayectoria, el nuevo proyecto apunta a desarrollar alternativas de remediación ambiental que puedan aplicarse directamente en sistemas productivos.

Hasta el momento, las pruebas se realizaron en laboratorio, donde el equipo comprobó que la bacteria puede adherirse al biocarbón y mantenerse estable en el tiempo. Además, verificaron que el sistema es capaz de degradar atrazina en medios líquidos, transformándola en compuestos no tóxicos.

El desafío ahora es trasladar esos resultados al suelo. Para ello se realizarán ensayos a pequeña escala, conocidos como microcosmos, que permitirán simular condiciones ambientales controladas antes de avanzar hacia pruebas en campo. La propuesta se desarrolla en articulación con la empresa BioA que participa como entidad adoptante y que se dedica a la producción de bioinsumos, sumándole al proyecto una posibilidad de transferencia concreta al sector.

Además, desde el grupo adelantaron que los biocarbones también podrían utilizarse en el futuro para capturar otros compuestos presentes en el ambiente, como metales pesados o distintos agroquímicos.

Resulta relevante destacar que el proyecto fue seleccionado en la convocatoria PEIDI, una línea que impulsa el desarrollo de investigaciones con potencial de transferencia tecnológica y promueve la vinculación entre universidades y organizaciones del sector. Además, también cuenta con la colaboración de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba y del Instituto de Investigaciones en Fisicoquímica de Córdoba (INFIQC)

Para Urseler, este tipo de iniciativas permite acercar la investigación científica a problemas concretos del territorio. “Trabajar con empresas y con el sector productivo es fundamental para transformar el conocimiento en desarrollos que puedan aplicarse y generar impacto”, señaló.

El Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) oficializó la puesta en funcionamiento del SeTec UNVM, una unidad dependiente de la Secretaría de Vinculación y que está orientada a organizar, potenciar y dar mayor alcance al vínculo con el sector socioproductivo regional.

Con 31 años de trayectoria, la UNVM consolida un camino sostenido por una fuerte impronta territorial, donde la generación de conocimiento se articula de manera permanente con las demandas concretas del entorno. En este marco, el SeTec surge como una unidad estratégica que busca ordenar, sistematizar y proyectar ese trabajo que en este caso el Instituto de Básicas viene desarrollando junto a actores públicos y privados.

“Desde hace años, Básicas viene dando respuestas a problemáticas concretas del territorio, pero muchas veces esas capacidades no estaban completamente visibilizadas o articuladas en un mismo espacio”, señaló el secretario de Vinculación del Instituto, Emiliano Badin. Y agregó: “El SeTec viene justamente a integrar todo lo que ya se venía haciendo y favorecer nuevas acciones, facilitando el acceso a nuestros servicios y fortaleciendo el vínculo con quienes necesitan soluciones científico-tecnológicas”.

En la actualidad, son cada vez más los productores, industrias, gobiernos locales y organizaciones que recurren a la Universidad en busca de asesoramiento, análisis y desarrollo de soluciones. Desde la planificación del crecimiento urbano hasta la optimización de procesos industriales, pasando por estudios de calidad de agua, alimentos, suelo y efluentes, o el diseño de prototipos con aplicaciones en salud, el Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas despliega un amplio abanico de capacidades al servicio de la comunidad.

En este sentido, el SeTec UNVM busca establecerse como el nexo operativo entre la Universidad y el entramado socioproductivo, canalizando demandas específicas mediante servicios tecnológicos, asesoramiento técnico especializado y proyectos de innovación aplicada.

“El objetivo es que cualquier actor del sector productivo o institucional pueda encontrar en el SeTec una puerta de entrada clara y ágil”, explicó Badin. “Todos los días trabajamos para estar más cerca de nuestro entorno, permitiéndonos también la generación de recursos propios, lo cual es clave en estos tiempos tanto para la Universidad como para los equipos de docentes e investigadores que podrán poner a disposición allí todas sus capacidades», añadió.

Resulta relevante mencionar que además de poner a disposición equipamiento de alta complejidad, el SeTec nuclea equipos interdisciplinarios de profesionales altamente capacitados en áreas como ciencias agrarias, alimentos, ambiente y energía, tecnología, diseño y salud, promoviendo un abordaje integral de cada demanda.

ACCESO DIRECTO AL MICROSITIO

Es la mención que recibió la optómetra Sabrina Lara, docente de la Licenciatura en Óptica y Contactología del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), otorgada por la International Association of Contact Lens Educators (IACLE).

La distinción reconoce a profesionales de América del Norte, Centroamérica y Sudamérica que se destacan por su «excelencia en la formación académica, su contribución al desarrollo de la contactología y su compromiso con la educación en el campo de la salud visual».

El reconocimiento fue entregado en el marco de OPTOM 2026, evento internacional de referencia para la optometría y la contactología, realizado del 9 al 11 de abril en Madrid, España, y que convoca a especialistas, docentes e investigadores de todo el mundo.

Tras recibir la distinción, Lara expresó: “Recibo este reconocimiento con enorme emoción y gratitud. Es también un reconocimiento al trabajo colectivo y al compromiso con la formación de profesionales en salud visual. A mi querida UNVM, le envío un enorme cariño y agradecimiento por brindarme un espacio donde seguir construyendo conocimiento”.

Resulta relevante mencionar que Sabrina se desempeña como docente de la UNVM desde hace años, afectada precisamente a espacios curriculares vinculados a la contactología, inicialmente en lo que fue la Licenciatura en Óptica Oftálmica y actualmente en la Licenciatura en Óptica y Contactología que se desarrolla con modalidad a distancia con encuentros prácticos presenciales.

Las investigadoras de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Paula Isaac y María Laura Breser, dieron un paso poco habitual en el mundo científico: transformar años de investigación en una startup de base biotecnológica.

Ambas científicas fueron seleccionadas para participar del programa de incubación de GridX, una aceleradora internacional que identifica desarrollos científicos de alto potencial y acompaña a sus equipos para convertirlos en empresas tecnológicas capaces de competir a nivel global. A partir de esta convocatoria nació Resistia, el emprendimiento que hoy cofundan y que tiene base en la UNVM.

Según relataron desde el equipo, la iniciativa surgió luego de tomar dimensión de lo avanzadas que estaban sus investigaciones y de que podían transformarse en una solución concreta. “Siempre pensábamos que estábamos lejos de transferir la tecnología, hasta que nos dimos cuenta de que en realidad no faltaba tanto. Estábamos mucho más cerca de lo que creíamos”, explicó.

El proyecto se origina en una línea de trabajo que está orientada a desarrollar alternativas terapéuticas para tratar infecciones bacterianas, evitando el sobre uso de antibióticos y tiene su origen en el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB), dependiente del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas y Conicet.

En particular, estas investigaciones iniciales estuvieron vinculadas a la mastitis bovina, una de las enfermedades más frecuentes en los tambos y que genera importantes pérdidas productivas en la industria lechera. A partir de sus conocimientos, las investigadoras comenzaron a analizar nuevas estrategias basadas en compuestos naturales capaces de enfrentar a los microorganismos de manera diferente a los tratamientos tradicionales.

Concretamente la tecnología que impulsa Resistia busca actuar sobre los biofilms bacterianos, que son estructuras que forman ciertas bacterias y que funcionan como una barrera protectora frente a los antibióticos, dificultando los tratamientos convencionales en humanos.

La propuesta consiste en desarrollar soluciones biológicas capaces de romper esas estructuras protectoras y combinar esa estrategia con compuestos antimicrobianos, permitiendo así combatir de forma más eficaz distintos tipos de infecciones.

Es precisamente durante el proceso de incubación que el equipo consiguió orientar este desarrollo a atender una problemática global como lo es la resistencia antimicrobiana, considerada una de las mayores amenazas para la salud humana a nivel mundial.

“Encontrar alternativas para reducir el uso de antibióticos es clave también para evitar el desarrollo de bacterias resistentes”, explicó la investigadora.

Resulta relevante mencionar que la aceleradora GridX es presidida por quien fue el director de YPF, Miguel Galuccio y desde su creación, impulsa proyectos biotecnológicos con impacto social y ambiental positivo, aportando financiamiento, asesoramiento y vinculación con inversores internacionales. Además, este proceso de incubación también permitió sumar al equipo a un socio especializado en gestión empresarial, integrando perfiles científicos y de negocios para consolidar la estrategia de desarrollo de la startup.

En este camino, a través de un convenio de cooperación la Universidad Nacional de Villa María acompaña la iniciativa permitiendo que el proyecto continúe desarrollándose en sus laboratorios y utilizando el equipamiento científico disponible. De esta manera, Resistia se consolida como la primera empresa de base tecnológica con sede en una Universidad del interior cordobés y desde ahora, el equipo avanza en el desarrollo de esta tecnología con el objetivo de generar soluciones innovadoras que puedan aplicarse concretamente en salud humana.

“Cuando empezamos a trabajar en los laboratorios del IMITAB siempre soñamos con que nuestras investigaciones pudieran tener una transferencia directa, que lo que nace en un tubo de ensayo llegue a convertirse en una solución concreta que mejore la calidad de vida de las personas o impacte en los procesos productivos. Este paso nos demuestra que ese sueño empieza a hacerse realidad», destacó la decana de Básicas Carolina Morgante.