Desde el Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) llevan adelante un Proyecto de Extensión orientado a la valorización del lactosuero y al reaprovechamiento de frutas y verduras, con el objetivo de transformarlos en alimentos nutritivos destinados al merendero ‘Un Rayito de Esperanza’ de barrio Las Playas.
La iniciativa apunta a revalorizar alimentos que habitualmente se desperdician, como frutas y verduras descartadas por imperfecciones para su comercialización, y el lactosuero generado por la industria quesera local, principalmente las de pequeña y mediana escala. A través de su debido tiramiento, el equipo extensionista busca transformar estos recursos en productos alimenticios seguros, equilibrados y de alto valor nutricional, promoviendo además una lógica de economía circular.
Según comentaron, la propuesta tiene como principal destinatario al merendero ‘Un Rayito de Esperanza’, que es un espacio de Barrio Las Playas destinado a brindar acompañamiento nutricional y educativo a niños y niñas, y que enfrenta limitaciones en el acceso a alimentos variados.
En este sentido, el grupo busca conectar excedentes de comida que pueden generarse en algunos centros, como el Mercado de Abastos en el caso de la comida y empresas lácteas en el caso del lactosuero, con necesidades concretas de la comunidad generando así un impacto social, ambiental y educativo positivo.
«Villa María es una de las principales cuencas lecheras del país y eso es un gran potencial para uno de nuestros objetivos que es aprovechar el suero lácteo y generar bebidas con alto valor nutricional», comentó el docente e integrante del proyecto, Gabriel Bartolussi y añadió: «Si a eso le sumamos la fruta y verdura que podremos obtener del Mercado de Abasto, le estamos sumando un alto valor agregado»
Por su parte la coordinadora, Liliana Costabello, destacó la importancia que esta iniciativa supone en tanto pone en valor la idea de ‘soberanía alimentaria’. «Tratamos de buscar alternativas para ver, con lo que tenemos, qué podemos hacer y cómo lo podemos hacer mejor», señaló.
Respecto a la metodología de trabajo, este abordaje incluye primeramente en un relevamiento de los volúmenes de descarte y su diagnóstico nutricional, seguido por instancias de capacitación en buenas prácticas de manufactura para estudiantes y voluntarios. Luego se trabaja en la producción, control de calidad y distribución de los alimentos, así como también en acciones de difusión y concientización sobre el valor de los alimentos recuperados y su potencial para mejorar la salud.
Resulta relevante mencionar que la iniciativa, aprobada en la convocatoria a Proyectos 2025 del Instituto de Extensión UNVM, articula la participación de docentes, graduados, estudiantes y personal nodocente de la Universidad junto a voluntarios comunitarios y actores del sector productivo local. Además, incorpora el acompañamiento de una nutricionista para evaluar y optimizar el perfil nutricional de las preparaciones, aportando a su vez instancias de capacitación para generar hábitos saludables.
Desde el equipo extensionista esperan lograr una producción sostenida de alimentos seguros y equilibrados, fortalecer la aceptación del lactosuero como alimento dentro del entorno comunitario y reducir significativamente el desperdicio de alimentos. Además, proyectan que la experiencia pueda replicarse en otros territorios, garantizando su sostenibilidad mediante la formación de referentes comunitarios, acuerdos con productores y mercados, y la consolidación de la línea nutricional como componente permanente de la propuesta.















