La tesis doctoral del Médico Veterinario, Alejando Macagno se enfoca en estudiar y experimentar diversos protocolos de inseminación artificial que permitan mejorar las tasas de preñez en vacas lecheras, a través de la creación de un medio ambiente uterino más favorable para el desarrollo del embrión.

 

La salud, el bienestar y la genética animal, son objetivos primordiales para los tambos. Este es el punto de unión que encuentra el sector académico con el productivo e industrial, donde a raíz de diversas demandas surgen respuestas y soluciones a las distintas problemáticas que día a día enfrenta el productor.

Una línea de investigación del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) busca comprobar la eficiencia de distintos protocolos de inseminación a tiempo fijo, en vacas y vaquillonas lecheras (Holando Argentino), para mejorar las tasas de preñez a través de la creación de un medio ambiente uterino más favorable para el desarrollo del embrión.

Según explicó el Médico Veterinario Alejandro Macagno, que lleva adelante esta investigación, en dichos protocolos se busca, a través de la administración de distintas hormonas en diferentes momentos, sincronizar a la vaca para ser inseminada en un momento específico y lograr obtener así un mayor porcentaje de éxito.

Se trata de una línea de investigación novedosa en lo que respecta a lechería y es dirigida por el doctor Gabriel Amílcar Bó, referente a nivel nacional, docente de la UNVM y director del Instituto de Reproducción Animal Córdoba (IRAC). También es codirigida por el doctor Alejo Menchaca, director del Instituto de Reproducción Animal de Montevideo, Uruguay.

Qué son los protocolos de inseminación artificial

El uso de protocolos de inseminación artificial en bovinos no ha parado de crecer en Argentina en los últimos 20 años. “Al principio esta tecnología solo era utilizada por los productores más innovadores y audaces, hoy ya es utilizada por aquellos más pragmáticos o conservadores. Este crecimiento en el uso responde a varios factores y uno es su gran eficacia”, comentó.

Explicó que los tratamientos para inseminación artificial a tiempo fijo -abreviado con la sigla IATF- logran con éxito inducir y sincronizar la ovulación, tanto en vaquillonas como en vacas.  “Es una tecnología de fácil aplicación en el campo y, si bien requiere un conocimiento profundo del profesional veterinario que la aplica, no implica un manejo complejo del rodeo y no requiere equipamiento de alto costo. Considerando el beneficio que genera, tampoco implica un gran costo para el productor, permitiendo una buena tasa de preñez”.

Resaltó que hace algunos años, desde el ámbito científico se puso especial énfasis en controlar la dinámica folicular y el momento de la ovulación, con tal éxito que hoy es difícil mejorar aún más este aspecto. Sin embargo, dijo que “evidentemente hay otros puntos a mejorar ya que aún hay un porcentaje considerable de vacas que no se preñan por distintas razones”.

Y agregó: “Originalmente el productor contrataba a una persona que detectaba el celo natural de la vaca y en ese momento se la inseminaba. Eso implicaba que debía estar todos los días a varias horas mirando las vacas para ver si estas presentaban algún signo de celo y así poder inseminarlas. Luego se crearon protocolos de IATF que agrupan los celos en ciertos periodos de tiempo. En vez de estar todos los días viendo qué animal entra en celo, estos se concentraban en cierta cantidad de días. La gran ventaja de estos tratamientos es que se sincroniza a los animales pudiéndolos inseminar en un mismo momento, donde no es necesario detectar celo”.

Recientemente se desarrollaron los protocolos de IATF de proestro prolongado. “Se define como el periodo comprendido entre la extracción del dispositivo con progesterona y la IATF, donde no se le administra un inductor de la ovulación al retiro del dispositivo, por lo tanto, las vacas entrarían en celo en un proceso más natural, no inducido por una hormona”.

El trabajo de tesis consiste en comparar dos protocolos de proestro prolongado denominados J- Synch de 6 días y J – Synch de 7 días en relación al protocolo tradicional, para evaluar cuál de las dos opciones es más efectiva para mejorar la tasa de preñez.

Objetivos

Según comentó, el objetivo principal es “evaluar el efecto de la utilización de los protocolos de prolongación de proestro J-Synch y sus respectivas modificaciones sobre la fertilidad en vacas en lactancia y vaquillonas lecheras”.

“La idea es determinar con mayor profundidad su efecto sobre la dinámica folicular, los distintos niveles de las hormonas en la sangre, características del folículo ovulatorio, ovocito y endometrio. Además, evaluar la utilización de este protocolo en programas de IATF en vacas de leche inseminadas a tiempo fijo”, resaltó.

Y agregó que lo que buscan saber es, si con la prolongación del proestro en vacas y vaquillonas usando protocolos J-Synch y J-Synch modificado, aumentará significativamente la respuesta ovárica, la fertilidad, el ambiente uterino y las tasas de preñez de los animales sincronizados en comparación con los protocolos tradicionales.

Experimentos

El trabajo cuenta con diferentes etapas de realización. Una primera instancia de búsqueda bibliográfica y de preparación de los que será la etapa experimental, en la cual se inseminarán vacas y vaquillonas lecheras y se evaluarán los efectos del protocolo en la dinámica folicular, momento ovulatorio, desarrollo luteal y concentración sérica de los principales esteroides sexuales. También se analizará la morfología y competencia ovocitaria, el desarrollo y calidad embrionaria y las tasas de preñez.

Perfil del Investigador

Alejandro tiene 28 años y es de Villa María. Se graduó de la carrera de Medicina Veterinaria de la UNVM con sede en Villa del Rosario en 2019. En su trayecto como estudiante participó de ayudantías y diversos proyectos de investigación. También fue beneficiario de una Beca de Estímulo a la Vocación Científica (EVC – CIN). Actualmente se encuentra cursando la Especialización. en Reproducción Bovina del Instituto de Reproducción Animal de Córdoba (IRAC). También realiza el doctorado en Ciencias con Mención en Agroalimentos de la UNVM,  en el marco de una beca doctoral de nivel inicial financiada por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), en contexto del proyecto PICT-2017-4550.

 

En los laboratorios de la Universidad Nacional de Villa María se vienen desarrollando distintas líneas de trabajo que apuntan a resolver las demandas del sector productivo a nivel local y regional. Una de estas busca proponer un nuevo tratamiento para la infección que genera la mastitis bovina. «Estamos trabajando en alternativas terapéuticas a base de Vitamina D, que permitan disminuir el uso de antibióticos y potenciar el sistema inmune de la vaca», comentó la médica veterinaria Georgina Tiraboschi.

Según señaló la graduada del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la UNVM, la mastitis bovina representa hoy una de los principales motivos de pérdida económica para el sector lácteo y es causada fundamentalmente por la Staphylococcus coagulasa negativo y la Staphylococcus aureus. «Se trata de dos bacterias que, además de enfermar a la vaca, son capaces de generar biofilms que funcionan como escudo, dificultando así la correcta absorción de la terapia antibiótica suministrada», destacó la médica veterinaria.

«Actualmente estamos trabajando en una alternativa a base de Vitamina D utilizada como agente inmuno modulador, estimulando la generación de péptidos microbianos», resaltó Georgina, y agregó: «Los péptidos nos permitirían contrarrestar la conformación de esos escudos que generan las bacterias, potenciando el tratamiento antibiótico y a su vez al sistema inmune del animal».

El equipo, conformado por investigadoras, docentes, becarias y estudiantes de Básicas, viene avanzando desde hace algunos años para dar respuesta a esta necesidad propia del sector productivo lácteo. «En una primera instancia la línea se abocó al desarrollo de formulaciones a base de quitosano, posteriormente se generaron nanoparticulas cargadas de este polímero y en esta nueva etapa pretendemos incorporar la Vitamina D a este compuesto, para sumar ambos efectos buscando un mejor tratamiento contra la infección de la ubre de la vaca», destacó la investigadora.

La relevancia de este avance radica en la posibilidad de evitar las pérdidas económicas que se producen cuando una vaca se enferma de mastitis. Según mencionaron, el tratamiento que se utiliza actualmente implica retirar al animal de la producción mientras se lo esté atendiendo y a su vez, cuando la vaca ya esté curada, no podrá volver a producir comercialmente en el mediano plazo a causa de los restos de antibióticos que se alojarán en su organismo. «Esta alternativa representa una oportunidad para fortalecer el sistema inmune del animal evitando que se infecte con la bacteria y, en el caso de que se infecte, potenciar el efecto de los antibióticos suministrados garantizando una pronta reincorporación a la producción», concluyó Tiraboschi.

Perfil de la investigadora:

Georgina tiene 29 años es oriunda de Villa Carlos Paz, estudió Medicina Veterinaria en la sede de Villa del Rosario de la UNVM, se graduó en 2019 y a principios de 2020 se incorporó al doctorado en Ciencias con Mención Agroalimentos y fue beneficiada con una beca doctoral del Conicet, dirigida y co dirigida por las doctoras Luciana Bohl y Carina Porporatto respectivamente.

Un grupo de investigación del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la UNVM, trabajará en desarrollar ingredientes funcionales. De la iniciativa participan docentes e investigadoras de Villa María y la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe.

La graduada en Ingeniería en Alimentos, Antonella Centomo lleva adelante un trabajo de investigación que tiene como objetivo desarrollar ingredientes funcionales para alimentos.

“Existe un mayor conocimiento entre la relación dieta-salud por parte de los consumidores y eso ocasiona una creciente demanda de alimentos y en particular alimentos ‘funcionales’ que son aquellos que además de cumplir con el rol básico de la nutrición otorgan un beneficio adicional sobre la salud del consumidor o pueden ejercer una acción preventiva contra algunas patologías’’, explicó.

Y agregó que, para la elaboración de esos alimentos, surge la necesidad de ‘’diseñar y producir ingredientes funcionales a partir de agentes bioactivos, con actividad biológica científicamente demostrada in vitro e in vivo. La idea es lograr que puedan ser eficientemente incorporados a diferentes matrices alimentarias, y estén biodisponibles sin pérdida de funcionalidad biológica durante el procesamiento, almacenamiento y pasaje por el tracto gastrointestinal’’. Según aclaró la ingeniera los agentes bioactivos serán obtenidos a partir de co-productos agroalimentarios, como lo son en este caso el lactosuero y el tegumento de maní.

Etapas de trabajo

A raíz de la pandemia de Coronavirus, Centomo se encuentra en una etapa de investigación, lectura y realización de cursos de posgrado en su área de investigación, sin poder avanzar concretamente aún en las actividades experimentales.

Una vez en los laboratorios, el trabajo se dividirá de la siguiente manera. Una primera etapa de encapsulación. ‘’Consiste en microencapsular antioxidantes y microorganismos probióticos’’, detalló.

Y amplió: ‘’Los antioxidantes son extractos polifenólicos de tegumento de maní y fracciones peptídicas obtenidas de lactosuero y los microorganismos probióticos son levaduras y bacterias ácido lácticas aisladas de lactosuero. Y además formular co-encapsulados entre los antioxidantes y los probióticos’’.

Luego, en una segunda y tercera instancia buscará comprobar que los ingredientes desarrollados realmente son bio-funcionales. ‘’Para ello hay que demostrar su efecto benéfico in vitro e in vivo’’, dijo.

A su vez explicó que la segunda etapa consistirá en el estudio de las bioactividades, permitiendo comprobar el efecto benéfico de los encapsulados in vitro, mediante el cultivo celular en  una ‘’línea celular de epitelio intestinal murino IEC-18)’’.

En tanto que, según comentó, la tercera etapa se realizará in vivo, en un modelo animal murino, para dar cuenta del efecto beneficioso y preventivo de probióticos y antioxidantes contra infecciones entéricas. Estos ensayos serán realizados en colaboración con el doctor Gabriel Vinderola (INLAIN-UNL) un prestigioso investigador reconocido a nivel nacional e internacional.

Perfil de la investigadora

Antonella es de Villa María y tiene 24 años. Es Ingeniera en Alimentos, graduada en diciembre del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas. Fue beneficiaria de una beca CIN en el período 2019-2020 y actualmente cuenta con una Beca Interna en el Centro de Investigación y Transferencia (CIT) CONICET. Dicha beca está dirigida por la doctora Mariana Montenegro (CIT VM – UNVM) y co-dirigida por Gabriel Vinderola (INLAIN, UNL). También lleva adelante su doctorado en la UNVM en Ciencias Mención Agroalimentos, bajo la directo de las doctoras Yanina Rossi y Mariana Montenegro.

El trabajo de tesis doctoral de la Ing. Centomo se enmarca en la línea de investigación “Desarrollo, caracterización y aplicación de ingredientes bioactivos obtenidos de co-productos agroindustriales para la formulación de lácteos funcionales”, dirigida por la doctora Montenegro, y de la cual forman parte docentes, investigadores, becarios posdoctorales y doctorales CONICET, egresados y estudiantes del Instituto.

 

Una línea de investigación que avanza en los laboratorios de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) busca generar tratamientos alternativos para la mastitis bovina utilizando azúcares que están presentes en los crustáceos. De la iniciativa participan docentes, investigadoras, becarias y estudiantes del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas. «Queremos dar respuesta a una problemática que afecta a gran parte de los tambos de la región», comentó la ingeniera Agrónoma Lucía Tisera.

La graduada de la UNVM, Lucía Tisera, forma parte del equipo de investigación que se propone generar un tratamiento a base de biomoléculas orgánicas, abundantes en la naturaleza, y que permitiría potenciar las propiedades de los antibióticos que se utilizan para tratar la mastitis bovina. «Actualmente el problema al que se enfrenta el sistema de salud es la creciente resistencia que desarrollan las bacterias frente a los antibióticos frecuentemente utilizados. Por eso es importante pensar en una alternativa que mejore estos tratamientos, buscando impedir el avance de este tipo de patologías», comentó la ingeniera.

Según detalla el plan de trabajo, la base de esta alternativa medicinal radica en la posibilidad de utilizar azúcares grandes –polisacáridos- , que son extraídos de moluscos y de otros derivados de la industria pesquera, para ser agregados en la formulación de compuestos para la prevención y el tratamiento de la mastitis bovina. «Este avance tendría impacto en el control de un problema gravísimo que afecta a los tambos y genera considerables pérdidas económicas», precisó Tisera y añadió: «es un tratamiento que mejoraría las condiciones de la producción lechera y que sería mucho más amigable con el medioambiente».

La mastitis bovina es una patología recurrente en el sector y afecta directamente a la ubre de la vaca lechera. Esta afección es causada, entre otros agentes, por un grupo de bacterias denominadas Staphylococcus. Según comentó la ingeniera, los tratamientos actuales no son totalmente efectivos en el control de las infecciones que sufre el animal, e imposibilita que la leche que produce pueda ser comercializada, ya que queda contaminada con restos de los antibióticos suministrados durante su infección, trayendo consecuencias económicas a corto y largo plazo.

«Lo que proponemos es a base de derivados naturales generar un pomo de secado que se suministra por el pezón de la vaca y es capaz de protegerla de las bacterias que generan la mastitis. Es un tratamiento preventivo, que potenciaría las propiedades antibióticas, mejorando la inmunidad de los animales y reduciendo las pérdidas económicas que trae aparejada la enfermedad», detalló Lucía.

Según explicó la ingeniera, su trabajo de investigación es dirigido y codirigido por las docentes e investigadoras de la UNVM, doctoras Carina Porporatto y Laura Breser, respectivamente y cuenta con la colaboración de un grupo interdisciplinario de docentes e investigadoras de la casa de altos estudios local.

Perfil de la investigadora:

Lucía tiene 28 años, es ingeniera Agrónoma egresada de la UNVM, durante su formación académica de grado fue reconocida por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con una Beca de Estímulo a las Vocaciones Científicas (EVC) período 2016-2017 y desde este año es becaria doctoral del Conicet en el marco del Doctorado en Ciencias con Mención en Agroalimentos que dicta el Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas.

 

 

 

Un equipo de trabajo del área de alimentos del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la UNVM se encuentra realizando avances que pretenden sumar valor agregado a un desecho del maní. «La iniciativa propone fundamentalmente poder revalorizar un subproducto de la industria manicera, como lo es la piel o tegumento del maní, a fin de poder extraer fracciones enriquecidas en antioxidantes con potencial a ser adicionados en alimentos», comentó la ingeniería en Alimentos Camila Urenda.

El maní, tal y como se conoce en el mundo de los consumidores, está recubierto por 2 capas. Primero está la cáscara, que ocasionalmente es utilizada para generar energía en aquellas fábricas que cuentan con las instalaciones para hacerlo, y después está la piel colorada que recubre al fruto seco. Según indicaron desde el grupo de trabajo de la UNVM esta última capa, que actualmente desechada por la industria, científicamente se denomina tegumento, y cuenta con el potencial necesario para la extracción de un antioxidante natural como lo es el resveratrol.

«El resveratrol se constituye como un derivado que funciona como antioxidante natural y que serviría en principio para reducir los niveles de azúcar en sangre, reforzar el sistema inmunológico e impedir la aglomeración de proteínas en el cerebro contrarrestando el avance de enfermedades como el alzheimer, entre otras», comentó la ingeniera en Alimentos, Camila Urenda, quien forma parte de este equipo que busca la revalorización de subproductos.

La relevancia de esta iniciativa radica en la posibilidad de tomar un desecho, disminuyendo el impacto ambiental que este generaría como tal, para poder utilizar sus beneficios nutritivos, adicionándolo en otros productos de consumo diario. «La idea es, a través de distintos mecanismos de extracción, obtener de la piel del maní el aceite de reverastrol para luego aislarlo y buscar la mejor forma de ser adicionado en alimentos de consumo diario», comentó. De esta manera, se le ofrece a la industria la posibilidad de revalorizar un subproducto de la producción manicera y se propone la generación de alimentos funcionales para el organismo sin necesidad de recurrir a aditivos artificiales.

«Si bien por el contexto actual no hemos podido llevar a cabo las tareas prácticas en los laboratorios de la UNVM actualmente nos encontramos realizando avances en cuestiones de abordaje teórico referido a las diversas formas existentes para la extracción de este aceite. Se trata de una matriz compleja que implica probar distintas sucesiones de extracción, para encontrar la forma de extraerlo en el estado más puro posible», puntualizó la investigadora local y agregó: «Lo positivo de esta línea es que hay una importante predisposición por parte de la industria, están atentos a los avances que se realizan en la UNVM y lo toman como una oportunidad para elevar los estándares de la producción».

Por último destacaron que si bien esta primera instancia apunta a un derivado del maní, está planificado en una segunda instancia la posibilidad de trabajar con el aprovechamiento del ácido láctico con el mismo objetivo de refuncionalización, entendiendo la importancia que esto tiene para el sector productivo en el que se encuentra la Universidad.

Resulta significativo mencionar que el equipo de trabajo del cual forma parte Camila es dirigido y co-dirigido por la doctora Marianela Sánchez y el doctor Mario Lanteri respectivamente y además cuenta con la participación del estudiante de la ingeniería en Alimentos que dicta la casa de altos estudios local, Humberto Quiñonez, quien se encuentra colaborando en las tareas en el marco de una beca de Estímulo de Vocación Científica (EVC) dependiente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

Perfil de la investigadora:

Camila tiene 25 años, es oriunda de Villa María, se graduó en el 2018 de la ingeniería en Alimentos que dicta el Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas. Durante su formación de grado participó como ayudante alumna rentada y ad-honorem en distintos espacios curriculares de su carrera, en 2017 fue beneficiada por las becas EVC del CIN y desde principios de este año fue reconocida por una beca doctoral del Conicet enmarcada en el Doctorado en Ciencias Mención Agroalimentos que dicta la misma institución.

Se trata de una línea de investigación científica-tecnológica del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) que apunta disminuir el nivel de sodio en quesos del tipo porsalut, cremoso y cuartirolo, permitiendo beneficiar la salud de los consumidores sin verse afectadas las características sensoriales del producto final. 

«El principal objetivo consiste en desarrollar y optimizar los procesos de salado en quesos, reemplazando el sodio por el cloruro de potasio sin alterar las características del producto», comentó el ingeniero en Alimentos Tomás Gill, quien desde principio de este año se incorporó al proyecto de investigación que lleva adelante esta línea de trabajo, en el marco de una beca doctoral del Conicet bajo la dirección del doctor Alejandro Lespinard.

La relevancia de este avance que se lleva a cabo en los laboratorios de la UNVM radica en la posibilidad de introducir en el mercado local y regional una alternativa de quesos blandos que resulten beneficiosos para la salud de los consumidores. «En este último tiempo se han publicado diversos estudios que dan cuenta de que la ingesta de sodio se ha duplicado respecto a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), contribuyendo así al desarrollo de patologías tales como la hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares y osteoporosis», relató Gill. Y agregó: «Frente a esta problemática, la sustitución con cloruro de potasio representa una alternativa con doble ventaja. Por un lado, sustituye al sodio disminuyendo las contraindicaciones de este mineral, y por el otro favorece en la reducción de la presión arterial que afecta a nuestro organismo».

Desde el grupo de trabajo indicaron que actualmente el consumo de este tipo de derivados lácteos representa casi el 50% del consumo de quesos en las personas en Argentina, de allí la importancia de pensar alternativas de producción que repercutan favorablemente en la incorporación de estos alimentos al organismo, buscando un equilibrio entre sabor y conservación del mismo. “La sal no juega únicamente un papel en el desarrollo del sabor, sino que también esta involucrada en la preservación del producto y el desarrollo de la textura, por lo que es importante lograr un equilibrio entre todos los factores”, precisó Gill.

Etapas del trabajo:

Según hizo referencia el investigador local respecto a las instancias de abordaje, la primera etapa de trabajo de la beca doctoral consistía en estudiar experimentalmente la difusión de sales en el proceso de salado y cómo se ve afectado dicho fenómeno bajo diversas condiciones del proceso vinculadas a la temperatura, tiempo, porcentaje de reducción y sustitución del sodio. «A raíz de la situación actual y al vernos imposibilitados de llevar a cabo las prácticas de laboratorio por el momento, estoy avanzando en el modelado matemático y el desarrollo de un modelo de simulación computacional que nos permitirá predecir los fenómenos físicos que ocurren durante el proceso de salado para poder optimizarlo», argumentó Tomás. Y añadió: «la última etapa consistirá en evaluar, a través de pruebas sensoriales, si se produjeron o no alteraciones a nivel de consistencia, aroma y sabor en el producto final. Buscamos que las modificaciones en el salado, además de beneficiar la salud, no alteren la percepción que los consumidores tienen del producto».

Respecto a los abordajes experimentales el equipo de investigación viene articulando instancias con la empresa local «Lácteos las 3» que ha puesto a disposición sus instalaciones para las pruebas necesarias en pos de esta línea de investigación que representa un importante avance, teniendo en cuenta el beneficio que representa para la cuenca lechera más grande del país.

Este proyecto de investigación titulado «Desarrollo, evaluación y optimización del proceso de salado de quesos de pasta blanda reducidos en sodios» del cual forma parte Tomás, es dirigido y co-dirigido por los doctores y docentes del Instituto de Básicas Alejandro Lespinard y Mario Lanteri, respectivamente. Además cuenta con colaboración del ingeniero en alimentos Emiliano Badín, la ingeniera química Milagros Mercatante y el magister Hernán Allasia.

Perfil del Investigador:

Tomás tiene 24 años es oriundo de Villa María, se graduó a fines de 2019 de la Ingeniería en Alimentos, fue abanderado de la Universidad durante el período 2018/2019, se desempeñó como ayudante de alumno en Biología, Química y Microbiología de su carrera y fue beneficiado en 2018 por una beca de Estimulo de Vocaciones Científicas (EVC) otorgada por el Consejo Universitario Nacional (CIN). Actualmente, y por los próximos 5 años, se encuentra realizando el Doctorado en Ciencias con Mención Agroalimentos que dicta el Instituto, en el marco de una beca doctoral del Conicet.

Pamela Heredia, Virginia Re, Ignacio Meza, Francisco Badin y Humberto Quiñonez, resultaron admitidos para ser beneficiarios de las Becas de Estímulo a la Vocación Científica (EVC)

Cinco estudiantes del Instituto Académico y Pedagógico de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María fueron admitidos para ser beneficiarios de las becas de Estímulo a la Vocación Científica (EVC) que otorga el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

Pamela Heredia, Ignacio Meza, Virginia Re, y Francisco Badín son estudiantes de la Licenciatura en Ambientes y Energías Renovables. En tanto que, Humberto Quiñonez es estudiante de Ingeniería en Alimentos.

Estas becas están destinadas a estudiantes de grado que deseen iniciar su formación en investigación en el marco de proyectos de investigación acreditados, que se desarrollen en el ámbito de las instituciones universitarias públicas y que cuenten con financiamiento en disciplinas científicas, humanísticas, tecnológicas o artísticas.

De esta manera, participaran en los proyectos de investigación de los docentes e investigadores de Básicas: Ignacio Meza junto a la secretaria Académica, Georgina Etchegaray, Pamela Heredia con la doctora Telma Scarpeci, Humerto Quiñonez con el doctor Mario Lanteri, Francisco Baddín con Roberto Manno y Virginia Re con la doctora Leticia Ana Guzmán.

‘’Como Instituto nos llena de orgullo el compromiso de nuestros estudiantes y docentes que estuvieron a la altura de esta convocatoria”, comentó la decana del Intituto, Carolina Morgante y agregó: “Es fundamental para la Universidad Pública contar con este tipo de apoyos a la investigación que nos permiten crecer y vincularnos con las demandas del sector, que es una de las razones de ser del sistema universitario argentino. Son 5 nuevas becas de estímulo que se traducirán en avances concretos para la región”.

Es importante aclarar que la UNVM fue beneficiaria en total de 22 becas EVC – CIN distrubuídas en los tres institutos.

Una cámara termográfica perteneciente al Instituto Académico y Pedagógico del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas, será puesta a disposición de la ciudad para medir la temperatura de las personas. 
Esta situación se da en el marco de la pandemia que está padeciendo el mundo respecto al Covid – 19 nuevo Coronavirus.
El doctor Alejandro Lespinard es el docente del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas que actualmente la utiliza para su investigación en el área de alimentos y se ocupa de calibrarla para sensar temperatura en humanos y así poder ponerla a disposición del Municipio de Villa María.
¿Porque puede medir la fiebre?
Si bien este aparato en la UNVM es utilizado para controlar la temperatura de los alimentos, según precisó Lespinard, también puede ser aprovechado para controlar las temperaturas corporales.
Un indicador importante sobre la presencia de una infección es una temperatura corporal elevada que indica la presencia de fiebre, por lo que “la termografía es el método ideal para escanear individuos o grandes multitudes de personas”, explicó el investigador de Básicas. Para ello se mide la temperatura del ángulo interno del ojo y se activa una alarma cuando se detecta una divergencia.
De este modo es posible reconocer personas con una temperatura corporal elevada de forma rápida y fiable que permitirá separarla para un control más exacto.
¿Como funciona?
La empresa que desarrolla este tipo de aparatos indica que se mide la temperatura de la cara y si el punto más caliente excede del valor límite configurado aparece un aviso en la pantalla del dispositivo arrojando alerta.
Además precisaron que para obtener valores correctos las personas deben situarse a una distancia de entre uno a dos metros de la cámara y estar unos momentos sin moverse. Las personas que llevan anteojos se los deben quitar. También se deberán quitar los barbijos y gorros porque sino la cámara no reconoce el rostro.
En el caso, como mencionamos antes, de que el dispositivo arroje alerta de que el cuerpo excede la temperatura configurada, la persona deberá pasar por un reconocimiento médico para un examen más preciso al respecto

Quedó inaugurado, mediante conferencia de prensa, el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (IMITAB). Se trata de una unidad ejecutora de doble dependencia entre Conicet y el Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

Durante la apertura el rector, Luis Negretti, destacó la importancia que tiene la conformación de este espacio para nuestra Universidad que permitirá consolidar las investigaciones científicas y la transferencia tecnológica. «La puesta en marcha de esta unidad permitirá la actuación convergente y coordinada de investigadores formados en diferentes disciplinas, capaces de generar nuevos conocimientos que permitan resolver los principales problemas y desafíos del sector», subrayó.

Respecto a esto la decana, Carolina Morgante, explicó: «este logro significa que a partir de ahora nuestro Instituto contará con una unidad que nuclea todas nuestras líneas de investigación y nuestros  docentes e investigadores formarán parte de la toma de decisiones que se lleven a cabo en ese ámbito». «A nosotros nos posiciona desde otro lugar y a su vez eleva los estándares de trabajo que tenemos que alcanzar para estar a altura de este reconocimiento», agregó y concluyó: «también es importante resaltar que esto trae aparejado beneficios para el sector productivo local y regional que es hacia donde apuntan gran parte de los trabajos que se desarrollan en Básicas. Es un logro de la Universidad que se expande a toda la comunidad».

Como cierre, el director del Centro de Investigación y Transferencia (CIT) Jorge Anunziata, realizó un repaso histórico del trabajo llevado a cabo conjuntamente entre la UNVM y Conicet, haciendo especial hincapié en el crecimiento consolidado de estos últimos años. «Crecimiento que hoy se refleja en este logro significativo», destacó.

Es importante mencionar que en la resolución emitida por el organismo nacional se establece, para su puesta en marcha,  un equipo de Conicet compuesto por 18 investigadores, 20 Becarios, 1 administrativo y 2 técnicos de laboratorio. Por el Instituto de Básicas formarán parte del equipo 14 docentes investigadores: 1 profesor titular, 1 asociado, 9 adjuntos y 3 JTP.

Listado completo:

  • Investigadores Conicet:
Alejandro Lespinard
Andrea Gomez Sanchez
Carina Porporatto
Fausto Comba
Jorge Andrés Palombarini
Laura Breser
Leopoldo Palma
Luciana Bohl
Mariana Montenegro
Marianela Sanchez
Marina Pilar Gatani
Mario Lanteri
Pablo Fiorito
Pablo Yaryura
Paula Isaac
Soledad Ravetti
Telma Scarpeci
Vanesa Areco
Yanina Rossi
  • Personal de apoyo Conicet:
Cecilia Peralta
Mariana Bonaterra
  • Becarios/as Conicet:
Agustín Conesa
Camila Mara Clemente
Carla Aminahuel
Emiliano Badín
Joaquín Arata Badano
Ladislao Díaz Vergara
Leticia Guzmán
Lucía Saad
Mara Cagnolo
María Jimena Rodríguez
María José Galvan
Marina Bettiol
Micaela Manzotti
Noelia Urseler
Noelia Vanden Braber
Salvador Degano
Sofia Soledad Brignone
Soledad Orellano
Sonia Sodero
Verónica Bogado
  • Docentes:
Analia Rosa Becker
Carolina Morgante
Elena Bonaedo
Gabriel Amilcar Bo
Gabriela Gallo
Gretel Mara Hunzicker
Lisandro Yamil Hergert
María José Manfredi
Mariana Caccia
Romina Bachetti

 

Se trata de 6 profesionales egresados de la UNVM que fueron seleccionados en la convocatoria 2020 para llevar a cabo su doctorado en el ámbito del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
En el marco de una nueva convocatoria a becas doctorales, impulsada desde el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), fueron reconocidos profesionales egresados de distintas propuestas académicas que dicta Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas (ICBA) de la Universidad Nacional Villa María (UNVM).
Se trata de los ingenieros en alimentos Antonela Centomo, Tomás Gill y Camila Urenda, el licenciado en óptica oftálmica Franco Manzanelli, la médica veterinaria Georgina Tiraboschi y la ingeniera Agrónoma Lucía Tisera.
A partir de ahora, y por los próximos 5 años, los beneficiarios de la beca llevarán a cabo su línea de investigación enmarcada en un doctorado, radicados en el Centro de Investigaciones y Transferencias (CIT) de la casa de altos estudio local.
«Sin dudas es un logro significativo para nuestro Instituto y nuestra Universidad que día a día trabaja para fortalecer estos espacios de formación científica de gran aporte para la comunidad», comentó la decana del ICBA, doctora Carolina Morgante.
«Son graduados que demostraron su compromiso con la educación pública y hoy son reconocidos con esta beca que les permitirá seguir fortaleciendo su formación profesional», agregó la máxima autoridad del Instituto. «Las líneas de investigación son muy diversas y están orientadas a trabajar en solucionar problemáticas que afectan al sector productivo alimenticio, la salud humana y la salud animal. Implica un gran impacto a nivel local y regional», finalizó.
Temas de trabajo:
  • Ingeniera en Alimentos Antonela Centomo: «Desarrollo y caracterización de ingredientes funcionales microencapsulados obtenidos a partir de co-productos agroalimentarios. Evaluación de la bioactividad in vitro e in vivo».
  • Ingeniero en Alimentos Tomás Gill: «Desarrollo, evaluación y optimización del proceso de salado de quesos de pasta blanda reducidos en sodio»
  • Ingeniera en Alimentos Camila Urenda: «Aprovechamiento químico de subproductos de la industria de agroalimentos para su revalorización y obtención de productos con valor agregado»
  • Licenciado en Óptica Oftálmica Franco Manzanelli: «Eficacia del aceite esencial del árbol de té microencapsulado en el tratamiento de la uveitis»
  • Médica Veterinaria Georgina Tiraboschi: «Estudio de los efectos inmunomoduladores y acntibacterianos de la vitamina D en glándula mamaria bovina»
  • Ingeniera Agrónoma Lucia Tisera: «Evaluación de una formulación de quitosano y antibióticos frente a infecciones intramamrias en bovinos»
Es importante mencionar que también fue destacada la microbióloga Carla Aminahuel con una beca pos doctoral. A la actualidad, Aminahuel, se encuentra finalizando su trayecto del doctorado, también radicada en el CIT-UNVM. Su línea de trabajo girará en torno a la «Microencapsulación de postbióticos obtenidos a partir de co productos alimentarios para su aplicación como ingredientes funcionales».